Si alguna vez has estado deshidratado, es posible que reconozcas síntomas como mareos, dolores de cabeza, fatiga o visión borrosa como señales de que necesitas más agua. Pero, ¿y el dolor de espalda? Es cierto que la deshidratación puede provocar dolor en la columna vertebral, ya que tus discos pierden su hidratación junto con el resto de tu cuerpo. La deshidratación crónica puede incluso provocar problemas de espalda que se vuelvan crónicos por sí mismos. Como especialistas en dolor de espalda, queremos que conozcas las formas de prevenir problemas graves de espalda en el futuro, ¡incluida la ingesta de agua suficiente!
La deshidratación y la columna vertebral
Entre cada conjunto de vértebras de tu columna hay pequeños discos con un exterior duro y un centro gelatinoso. Estos discos evitan que los huesos rocen entre sí y ayudan a la columna vertebral a absorber los golpes. Tanto la parte interna como la externa del disco están formadas casi exclusivamente por agua; de hecho, al final de un día en el que no te hidratas, ¡puedes acabar media pulgada más bajo de lo que eras por la mañana! A lo largo del día, estos discos liberan agua lentamente, rehidratándose mientras duermes. Sin embargo, si no has bebido suficiente agua, no pueden rehidratarse durante la noche.
Si los discos no están correctamente hidratados, no pueden ofrecer la misma protección o apoyo a tu columna vertebral que se supone que deben proporcionar. Por tanto, la columna es menos capaz de absorber los impactos de los movimientos cotidianos y más vulnerable a las lesiones. Si los discos no funcionan correctamente, se añade más tensión a la columna vertebral, lo que en última instancia puede provocar inflamación o hernia discal.
Signos de deshidratación
El cuerpo humano es casi un 60% agua y depende de ella para la respiración, la digestión y todas las funciones corporales básicas. Esta agua puede perderse rápidamente durante los días en que sudes por el calor o la actividad vigorosa, o por cosas como la fiebre y la diarrea, que provocan una pérdida excesiva de líquidos. Si te encuentras en una situación que pueda provocar deshidratación, sé consciente de antemano y toma precauciones bebiendo agua adicional.
Incluso una pérdida muy pequeña de agua puede provocar síntomas de deshidratación. Algunos signos a los que debes prestar atención son
- Fatiga
- Mal aliento
- Confusión
- Ira
- Ojos secos y/o visión borrosa
- Dolores de cabeza
- Calambres musculares
- Orina oscura
- Piel seca
- Fiebre
Hay dos pruebas rápidas que te ayudarán a determinar si estás deshidratado: mirarte la orina o revisarte la piel.
Si tu orina es clara, es probable que estés bien hidratado. Si es oscura, puede que necesites beber más agua.
También puedes pellizcarte la piel de la parte superior de la mano como prueba. Si la piel vuelve rápidamente a la normalidad, estás hidratado. Si vuelve lentamente o se queda pellizcada, es un signo de deshidratación.
Mantenerse hidratado
La pauta general que dan los expertos es beber la mitad de tu peso en onzas de líquido al día. Así, por ejemplo, si pesas 180 libras, debes beber 90 onzas de agua al día. No es necesario que bebas esta agua de un trago, sino que debes mantener un ritmo a lo largo del día para ingerir lo suficiente. Si esperas a tener sed para beber toda el agua, puede que ya estés en las primeras fases de la deshidratación.
Para quienes luchan por beber suficiente agua, a continuación se ofrecen algunos consejos:
- Invierte en una botella de agua que te guste y llévala a todas partes.
- Añade frutas y hierbas a tu agua para cambiar el sabor y hacerla más excitante.
- Bebe agua antes, durante y después del entrenamiento.
- Si tienes hambre, empieza con un vaso de agua. A menudo se confunde la sed con el hambre: si necesitas comida, el agua no te saciará y entonces podrás comer.
- Fíjate un horario con horas señaladas para beber agua.
- Pide siempre agua en un restaurante. Además, ¡es gratis!
- Por cada bebida que tomes, toma un vaso de agua.
Es muy raro que un adulto sano pueda beber demasiada agua en un día, así que peca siempre por beber más de la que crees que necesitas.
Cuándo acudir al médico
Si tu dolor de espalda persiste a pesar de mejorar tu hidratación, el siguiente paso es visitar a un especialista en dolor de espalda. Algunos problemas, como las hernias discales, pueden persistir aunque estés rehidratado y no agraves el problema. En Ortopedia AICA, trabajaremos contigo para determinar la causa fundamental de tu dolor de espalda y crear un plan de tratamiento integral, centrado tanto en tu nutrición como en tu dolor. ¡Ponte en contacto con nosotros hoy mismo para tratar cualquier dolor de espalda que puedas tener!