Causas de las lesiones cerebrales traumáticas
El cerebro es un órgano complejo, y los traumatismos pueden tener efectos muy diversos según el tipo y la gravedad de la lesión. Las LCT se producen cuando un impacto o sacudida repentinos alteran el funcionamiento normal del cerebro. Las LCT suelen producirse por caídas, accidentes de coche, lesiones deportivas y agresiones violentas. La fuerza de estos incidentes puede hacer que el cerebro choque con el interior del cráneo, provocando hematomas, hemorragias o desgarros del tejido cerebral.
Los tipos más frecuentes de LCT son
- Conmoción cerebral: Forma leve de TCE causada a menudo por un golpe directo en la cabeza.
- Contusión: Un hematoma o hemorragia en el cerebro, normalmente por un golpe fuerte.
- Lesión Axonal Difusa: Uno de los tipos más graves de TCE, en el que las fibras nerviosas conectivas del cerebro se cortan por una desaceleración brusca.
- Lesiones penetrantes: Cuando un objeto perfora el cráneo, dañando el tejido cerebral.
- Síndrome del segundo impacto: Cuando se produce un segundo TCE antes de que el primero se haya curado, lo que provoca una inflamación cerebral rápida y a menudo mortal.
Los factores de riesgo de las LCT incluyen la participación en deportes de alto impacto, no llevar casco protector o sufrir accidentes violentos. Además, las personas con una lesión cerebral previa son más susceptibles de sufrir más daños.
Diagnóstico del daño cerebral traumático
Diagnosticar una lesión cerebral traumática lo antes posible es esencial para el éxito del tratamiento. En Ortopedia AICA utilizamos la tecnología médica de imagen más avanzada para proporcionar un diagnóstico preciso. Las tomografías computarizadas y las resonancias magnéticas se utilizan habitualmente para detectar hemorragias internas, hematomas o inflamación en el cerebro. Nuestros especialistas también realizarán una serie de pruebas neurológicas para evaluar tu función cognitiva, tu memoria y tus reflejos.
Nuestros médicos pueden preguntarte sobre los acontecimientos que condujeron a la lesión, así como sobre tus síntomas, incluidos dolores de cabeza, mareos, náuseas, confusión o problemas de visión. Una información precisa nos ayuda a determinar el alcance de la lesión y a planificar el tratamiento más eficaz. Con un diagnóstico claro, podemos crear un plan de recuperación integral para abordar los problemas de salud inmediatos y a largo plazo.